5 poemas de Salvador Feo La Cruz

Salvador Feo La Cruz

Entre los poetas venezolanos de la actualidad hay pocos que destacan con tal actividad como lo hace Salvador Feo La Cruz, quien ha sido en múltiples oportunidades referente activo en el mundo poético de país venezolano. Es por ello que en esta oportunidad te presentamos 5 poemas para conocer un poco sobre su escritura literaria.

Vida y muerte

No ronda la muerte
a nuestro lado,
ni es imagen extraña
que de terror nos llena,
la llevamos dentro
a la par de la vida
ya ésta sustituye…

No llega la muerte,
por estar con nosotros
desde el inicial momento
de venir a la vida,
ella sólo espera
que aquella marchite
para lucir sus rosas…

La muerte y la vida
son igual expresión
de natural proceso,
Vida y muerte
son lo mismo,
con la una quí vivimos,
allá vivimos
con la otra…

Tío-Vivo existencial

Ayer la alegría
me golpeaba el pecho,
hoy siento que la melancolía
se apodera de mis pasos.
Es mi habitual oscilación:
sístole y diástole en juego
de mi tortura vital. . .

Que a veces me río,
que otras gimo,
¿Cuándo concluirá
este tío-vivo existencial
que me acerca a ratos,
y a ratos me aleja
del equilibrio y la paz?

Coincidencia

Hoy he leído a Quasimodo
y me he sentido de él cerca,
de su palabra herida
y de sus sueños tristes.

Él confiesa ser un niño
que a pesar de la muerte
temer, la invoca
para que lo salve
de todas sus creaciones.

Coincide con mi miedo
no a la muerto, sino
a las sombras oscuras
que destila en silencio…

Si árida fuera la muerte
le dedicaría mi ternura,
y esta miel que se me agota
en mis labios mustios.

La rosa del corpiño

He estado observando esas rosas:
Unas modestas, otras soberbias,
pero todas brillan, por bellas. . .

Pero ¿Acaso ignoran su destino?
Su vida es breve, languidecerán
más pronto de lo que el azul
de sus pétalos sugiere. . .

Sólo habrá de pervivir
aquella que en el ramillete
se oculta, y sólo musita
ya su desvaido color
y el grito no prorrumpido. . .

Es aquella que en el corpiño
alienta su v ida y sus anhelos,
con el aroma de su cuerpo
y el calor de sus pasiones:
es la que el jardín añ´ora
y la caricia lisonjera del sol,
y el juguete del agua
y su lujuria de miel;
sí, porque es dulce
el dibujo del arroyo
en los labios de la rosa,
la del corpiño. . .

No es pecado

¿Es pecado desearte?
Si a nadie hago daño
con el anhelo
de verte a mi lado,
de querer besarte
y en tu cuerpo todo
dibujarte el ensueño,
invasor vehemente
de tus pasiones rotas.
Que no es pecado.
Conjugar sólo el verbo
del trino azul
que tus pasos sigue
es férvida virtud
que el cielo inspira.
No es pecado.
Llamarte
sin musitar palabra.
Pecado es,
Verte pasar,
indiferente,
Con ánimo dormido,
mirando sin ver
el éter estrellado. . .

Publicado por J Cortez

Estudiante de Lengua y Literatura, mención profesor. Escritor y Freelancer a tiempo completo.

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