Arturo Accio y sus poemas destacados

Poemas de Arturo Accio

Los poetas malditos parecen extinguirse con el paso del tiempo, pocos quedan que le hagan honor a grandes hombres y nombres que a día de hoy se reconocen como Baudelaire, Bukowski o el mismísimo precursor de todos ellos, Villón.

Sin embargo, de vez en cuando se encuentra a algún desdichado que vale la pena leer y que aflora esa podredumbre satisfactoria de los grandes poetas malditos, Accio es uno de ellos, poeta que no puede pasarse desapercibido y a quien hoy el mundo no hace justicia, un verdadero poeta maldito que conocerás a continuación…

Las rodillas de una prostituta

Ni el blues,
ni el jazz,
tienen el feeling
de las rodillas de una prostituta.

Ningún escritor,
ninguna página web,
tienen las historias de las rodillas de una prostituta.

Ninguna herida de guerra
o de pelea callejera,
deja una cicatriz tran profunda
como las rodillas de una prostituta.

Ni la monja más devota
ha pasado el mismo tiempo hincada
implorando clemencia,
como las rodillas de una prostituta.

La identidad de las vacas

Soy feliz porque no soy un marrano,
porque soy un ciudadado,
civilizado;
soy feliz porque soy una elegante vaca
y tengo mi vacuno punto de vista
sobre las cosas que no deberían
y las que deberían ser.

Tengo identidad,
credencial para votar,
derecho a vivir en paz,
a dormir ocho horas dairias.

Soy feliz mientras me doy placer con la mano,
mientras me den mi pastura,
mi cheque,
soy feliz mientras siga dentro de la manada
y tengo mi vacuno punto de vista
sobre las cosas que no deberían,
y las que deberían ser.

Dios bendiga

Dios bendiga
a las compañías transaccionales
que abaratan la bebida
para embrutecerme económicamente.

Dios bendiga
a la GM y a la Ford
que me dieron mis dos primeros autos
que desbaraté audazmente.

Dios bendiga
la seguridad social,
los servicios gratuitos que da el gobierno
en estos tiempos difíciles.

Dios bendiga
a nuestro sistema de justicia
más ágil y eficiente cada día
que captura a los ladrones.

Dios bendiga
A mi país entero
y a nuestra puerta delantera
que no tiene una chapa confiable.

Dios bendiga ,
a la libertad,
a todas las facilidades del Internet
porque puedo bajar cualquier cosa sin pagar nada.

Debo

Debo reír
si un viejo dice un mal chiste,
mostrar mi respeto
y señalar lo bueno que fue.

Debo lorar
si un tío que nunca he visto
muere repentinamente,
debo de estar afligido y condoliente.

Debo preocuparme
por mis clientes,
estar en sus zapatos
cuando caen las auditorías.

Debo acostarme
con mi chica tres veces por semana,
porque sino ella pensará
que la engaño con otra.

Debo ser buena gente,
prestar ayuda si me es requerida,
no vaya a ser
que el día de mañana sea yo.

Debo dar limosna
traer cambio en los pantalones,
ser caritativo a más no poder
con los zánganos que no trabajan.

Debo hacer mis obligaciones cada mañana
antes de salir de mi casa,
cerrar con seguroa la puerta
y no dejar encendida la estufa.

Definitivamente, no.

No, no siento nada cuando llueve,
no hay depresión,
no me dan ganas de tirarme un plomazo,
no. Ni poquita angustia.

No, no se me parte el alma con la miseria,
no me quedo pensando,
no me dan ganas de arrojarme a las vías,
no. Ni por aquí me ha pasado.

No, ni el pulso me cambia,
no siento nada cuando veo la bandera
o a Jesús,
no, no me da por pensar.

Correspondencia

Mientras me masturbo,
pienso en ti,
espero que tú también
Te masturbes,
Cuando pienses en mí.

La agonía tiene muchas caras

La agonía tiene muchas caras,
puede llamarse visa,
diálisis,
problemas de erección.

La agonía tiene muchas caras,
puede ser una llanta ponchada,
una mujer quete grita en la mañana,
el inodoro obstruido.

La agonía tiene muchas caras,
puede llamarse cáncer,
hemorroides,
el pelo que se te queda en la almohada.

La agonía tiene muchas caras…
Algunos lo llaman genio,
pero la mayoría lo llaman perder el tiempo.

Lo que se le puede hacer al amor

¿qué se puede hacer con el amor?
lo mejor olvidarlo,
tirarlo al cesto de basura,
dejarlo ir como camión lleno,
quemarlño en la hoguera,
mandarlo a pagar impuestos.

El amor no sabe de libertad.

¿Qué se puede hacer con el amor?:
darle un batazo a la mala,
echarle los perros,
delatarlo ante la procuraduría de la justicia,
encarcelarlo hasta que se muera de hambre.

El amor es celoso y compulsivo.

¿Qué se puede hacer con el amor?:
amordazarlo bien,
desecharlo por los caños,
violarlo en despoblado,
bañarlo con ácido de batería
hasta que quede reducido a mierda.

El amor no merece más.

¿Qué se puede hacer con el amor?:
vaciarle la cacerola con el aceite de las papas fritas,
rogarle que tome clases de costura,
cortarle las alas,
mutilarle las manos,
abrirle los ojos y cerrarle la cartera.

Porque quien lo tiene está paralítico.

Con grado de dificultad

Un maestro mamón del a universidad fue,
lo recuerdo, estoy seguro que de él lo escuché,
los hombres amamos lo complicado,
de sobre manera en eso de lo sentimental-

Si la chica es la más buena de la escuela
en honor de ella están los pañuelos mojados,
si la chica nos ignora de manera insultante
puede que hasta con una bruja perdamos dinero.

Ese cabrón tenía razón de pío a pao,
hombre casado busca mujer soltera,
mujer casada busca joven compañero
para los ratos de ocio de medio día.

Cuánta sabiduría… había ene se viejo perdedor.

Mientras

Mientras tenga algo de cerilla en mis tímpanos
y siga extreando suciedades,
estaré seguro de que aún estoy vivito y coleando.

Mientras mis cicacrices por un raspón
y las heridas culpables de alguna aventura
se tarden menos en sanar,
estaré a salvo de la loquera de la juventud.

Mientras tenga esperma en las bolas
y las ganas de otra mujer no me abandone,
estaré seguro de que quiero trabajar.

Míralo así:
un día es un segundo que dura,
y mientras escribo esto…
alguien se echó un reconfortante pedo.

Todo lo que odio

Se resumen en pocas líneas,
la naturaleza humana,
los dolores de cabeza
y a los tontos que no saben leer.

Descargar y leer «la Sinfonía de los Perdedores

En pocas ocasiones se puede recomendar a un autor de la actualidad con los ojos cerrados y si acaso fuese así, esta sería una oportunidad para deglutir a un miserrable como Arturo Accio que desde su poesía nos presenta decadencia contemporánea, certera y ácida como pocos saben hacerlo.

Afortunadamente, como «todo buen perdedor» sabe que no hará dinero con su arte por lo que puedes descargarlo y leer de manera gratuita en Play Ebooks.

Publicado por J Cortez

Estudiante de Lengua y Literatura, mención profesor. Escritor y Freelancer a tiempo completo.

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